Cinque Terre, los pueblos italianos que inspiraron la película ‘Luca’

Vie, 10/29/2021 - 09:49
luca

Cinque Terre, els pobles italians que van inspirar la pel·lícula ‘Luca’

Pequeños y mayores nos enamoramos el pasado verano de la entrañable historia de 'Luca', una película protagonizada por un niño pez que descubre un mundo completamente nuevo para él fuera del agua: Portorosso, un pueblo ficticio donde podemos ver reflejada perfectamente la esencia de Cinque Terre. El director del film, Enrico Casarosa, se inspiró en estos pueblos para crear los escenarios de la película, puesto que él mismo nació y creció en la costa de la Liguria, muy cerca de La Spezia.

Situados al lado del mar y rodeados de montañas de colores vivos y viñedos, los cinco pueblecitos de Cinque Terre se han convertido en la obsesión de muchos viajeros en los últimos años. Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore son pequeños pueblos que durante los años 60 y 70 se cubrieron de colores y que, gracias al paso del tiempo y los efectos del mar, han adquirido un aire decadente y romántico a la vez. Sus escarpados acantilados, un ambiente acogedor y la deliciosa gastronomía italiana completan el viaje.

Monterosso, el pueblo más marinero

Ubicado en un pequeño golfo natural situado a la parte más occidental de Cinque Terre, Monterosso es la localidad más poblada y la más grande. Se divide en dos fracciones separadas por un cerro donde se encuentra el antiguo castillo. La parte sur de la ciudad acoge el centro y las iglesias medievales. En el norte se encuentra la ciudad con numerosos restaurantes, heladerías y gran parte de los alojamientos y hoteles del pueblo, así como las playas. El centro histórico de Monterosso tiene una vida animada con multitud de tiendas de artesanía local y propuestas gastronómicas.

La orografía de la zona es bonita pero escarpada, con acantilados que parten la costa de forma vertical. Por eso, las playas de Cinque Terre son muy apreciadas por su belleza pero también porque son escasas. Las playas de Monterosso son las mejores de la zona, y concretamente la playa de Fegina cuenta con una extensión considerable de arena fina.

Es imprescindible también visitar el pequeño puerto del pueblo, donde llegan los barcos que conectan los cinco pueblecitos de Cinque Terre. Monterosso es considerado el único pueblo verdaderamente marinero gracias a su puerto, la lonja y unos caladeros de anchoas famosos en todo el norte de Italia.

Monterosso

Vernazza, coronada por un castillo

Este pueblo está situado en el norte de Cinque Terre, una bonita localidad marinera donde las casitas de colores cuelgan de los acantilados y coronada por una torre en su punto más alto. Vernazza se encuentra en la costa final del torrente Vernazzola, que desembocaba en el mar y que de vez en cuando vuelve a fluir cuando las lluvias son más intensas, afectando notablemente a las fachadas de las casas que gracias al trabajo de artistas solidarios no tardan en recuperar su aspecto original. Su aire marinero se palpa gracias a un pequeño puerto por donde las embarcaciones subían a la plaza principal, ahora repleta de heladerías y turistas.

El punto más característico del pueblo es el castillo de los Doria, ahora convertido en un mirador panorámico. Merece la pena subir a la torre Belforte, un faro que ofrece una perspectiva de 360 grados de la ciudad. Destaca también la iglesia de Santa Margherita di Antiochia, patrona del pueblo y de estilo gótico ligur que fue construida el 1318 y se fue ampliando hasta llegar a presidir el centro del pueblo. Su alto campanario de planta octogonal está coronado por una torre de casi cuarenta metros, visible desde casi cualquier lugar.

Vernazza

Corniglia, un balcón al tirreno entre viñedos y olivos

Es el pueblo más elevado de Cinque Terre, un balcón encima del Tirreno, pero también el más infravalorado de los cinco catalogado a veces como una parada innecesaria. Situado en un majestuoso paisaje de terrazas de viñedos y olivos, es un punto fundamental para entender cómo han sobrevivido estos pueblecitos que han estado tantos años aislados por tierra, además de ser un lugar agrícola indispensable en la comarca.

Uno de los motivos que llevan a los turistas a no visitar este pueblo son los 337 peldaños que lo separan de la estación de tren. Eso sí, todo aquel quien lo consigue recibirá como recompensa sumergirse en un universo rural impresionante. Sus miradores nos descubren desde la distancia a sus hermanos, Manarola en el sur y Vernazza en el norte.

Corniglia

Manarola, el primer pueblo de Cinque Terre

Es quizás una de las fotografías más conocidas de las Cinque Terre al ser uno de los pueblos más coloridos y animados, además de ser lo más antiguo de todos. Manarola está situado al final de un vertiginoso torrente que desemboca al Mediterráneo. Durante los meses calurosos, los más atrevidos saltan de sus rocas transformadas en trampolines, y otros buscan en su salvaje costa las vistas más bonitas.

El cinturón de casas de colores que cuelga sobre los acantilados fue, hace tiempo, una muralla que servía para defender el pueblo de los ataques que llegaban del mar. A pesar de que el castillo ya no existe, algunas de las casas conservan todavía algunas piedras de la fortificación. El pueblo se articula desde una calle principal desde donde salen los diferentes callejones, conocidos como caruggi, y que dan acceso a las casas y los huertos de viñedos que llegan hasta el mar. Bajando hacia el puerto verás las barcas aparcadas como sí de coches se tratara entre los restaurantes y tiendas, ¡una estampa de lo más pintoresca y bonita!

Manarola

Riomaggiore, la favorita de los visitantes

Es el último pueblo por el este y acostumbra a ser el preferido de aquellos quien visitan las Cinque Terre. No es de extrañar, puesto que junto con Monterosso, este es el pueblo con más patrimonio destacable siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su nombre se debe al torrente Rivus Maior, hoy en día cubierto para controlar su cabal, que trasladaba una considerable cantidad de agua desde la montaña hasta el puerto del pueblo.

Igual que los otros pueblecitos, Riomaggiore cautiva a sus visitantes con casitas de colores colgadas sobre las rocas y un bonito puerto pesquero. Los días en que el oleaje es más fuerte, el espectáculo de las olas chocante contra el pequeño puerto del pueblo es un espectáculo fascinante que todo gran viajero quiere capturar con su cámara.

En su punto más alto del cerro de Cerricó se encuentra el castillo de Riomaggiore, con unas enormes torres que recuerdan su pasado histórico. Sus escollos están situados en puntos panorámicos que permiten hacer fotos del pueblo y sus casas de colores.

Riomaggiore

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